Un paseo ecológico para reconectar

Es muy distinto conocer que vivir una experiencia. Es muy distinto hablar de Dios que experimentarlo a través de la creación. Por eso, dentro del contexto del segundo encuentro de la Comunidad Apostólica Missió Lleida, el equipo de Eco-Missió Lleida de la parroquia de Sant Ignasi de Loiola quiso organizar un paseo contemplativo para despertar conciencia y experiencia espiritual en torno a la naturaleza que rodea el río Segre. Era una propuesta ofrecida a cualquier persona relacionada con las instituciones jesuitas de Lleida (parroquia, colegio Claver, Arrels Sant Ignasi, CVX, esplais...), e incluso a otras comunidades cristianas de la ciudad. En total, el pasado sábado 29 de marzo más de una cuarentena de personas se reunieron para empezar este paseo especial.

El punto de encuentro inicial fue en la parroquia, donde el equipo presentó a la psicóloga Marta Trepat, que nos preparó con claves prácticas para el silencio interior y la conexión de los sentidos en vistas al camino. A continuación, el grupo empezó la ruta, caminando dos kilómetros por senderos y entre los campos en silencio, disfrutando de los ecosistemas hasta el Xoperal del Tòfol, una zona de árboles y río, pájaros y espacios de picnic, conjugando las diferentes especies naturales que convivimos en la creación. Allí se ofreció una motivación más espiritual: aprender de cómo la Divinidad late y ama, presente en cada forma que existe, regalándose. Por eso, en lugar de considerar la creación como simples cosas en beneficio de los humanos, se recordó cómo la maravillosa interconexión entre los seres de la realidad nos lleva a la necesaria comunión entre las criaturas de Dios, relacionándonos como hermanos y hermanas con otras especies, como decía Francisco de Asís. Esta sensibilidad, además de nutrir el espíritu moviéndonos a amar la naturaleza que también somos, transforma las decisiones diarias para no explotar y evitar daños hacia estos hermanos y hermanas más vulnerables que solemos utilizar como si fueran recursos propios.

Después de un cuarto de hora más de silencio, penetrando en lo sagrado de cada elemento en el Xoperal, la convocatoria se cerró con una puesta en común de mociones o movimientos interiores de la jornada, un enriquecimiento que permite percibir la sed que tenemos todas, todos, de espacios y tiempos para reconectar con Dios en la oración, la calma y la creación.

En el cierre, los miembros del equipo de Eco-Missió Lleida explicaron también la siguiente iniciativa que ya preparaban: un Sant Jordi diferente, sustituyendo la tradición de comprar rosas (la mayoría importadas de países lejanos, y plastificadas) por la compra benéfica de esquejes plantados, cuidados y adornados ecológicamente por usuarios de Arrels, feligreses de la parroquia o niños y niñas del esplai, juntos vendiendo rosales solidarios de kilómetro cero, y con ellos sensibilidad.

La vuelta a la ciudad, también a pie por un camino distinto, estuvo llena de agradecimiento, amistad y ganas de repetir aquella experiencia que empezaba a marcar un precedente en la forma de relacionarnos con el hogar común.