Dos jesuitas catalanes recibirán la ordenación sacerdotal en Barcelona

El próximo sábado 13 de junio, la iglesia del Sagrado Corazón de los Jesuitas de Barcelona, en la calle Casp, acogerá la ordenación sacerdotal de dos jesuitas catalanes, Alex Escoda y Luis Argila. Recibirán la ordenación sacerdotal de manos del obispo David Abadías, conjuntamente con el escolapio Albert Moliner Fernández.

Alex y Luis recibieron la ordenación diaconal hace un año y medio en Madrid. Ahora, este nuevo paso no es vivido solo como una meta personal, sino como una llamada a ponerse más plenamente al servicio de la Iglesia, de las comunidades y del Pueblo de Dios.

Durante estos meses como diácono, Luis Argila explica que ha colaborado principalmente en los bautizos de la unidad pastoral Padre Rubio de Madrid y ha ayudado en las celebraciones de la eucaristía. Al releer este tiempo, reconoce que el ministerio diaconal le ha hecho experimentar que “Dios siempre es más grande de lo que esperamos y nunca deja de sorprendernos”. Para Luis, esta experiencia le ha ayudado a comprender que Dios a menudo se hace presente en lugares y formas distintos de los que uno había previsto. “Hay que tener los ojos y la mente abiertos”, afirma.

Luis, nacido en Barcelona en 1982, conoció la Compañía de Jesús en Venezuela, donde colaboró como abogado con el Servicio Jesuita a Refugiados. Después, ya en su itinerario de formación como jesuita, ha estado vinculado a diversos proyectos de la Compañía en Cataluña, como Cristianisme i Justícia, Jesuïtes Lleida-Col·legi Claver de Raimat y la parroquia de Sant Ignasi de Lleida. Todo este camino confluye ahora en una ordenación que vive con deseo y confianza, pero también con la conciencia de la responsabilidad que comporta el ministerio sacerdotal. “Cada día que pasa, lo vivo con más ganas y deseo”, explica. Al mismo tiempo, reconoce que a medida que se acerca la fecha se añade “un cierto vértigo por el ministerio” que le será encomendado. “Siento que llevo un tesoro en vasijas de barro”.

“Dios siempre es más grande de lo que esperamos y nunca deja de sorprendernos”

Este curso, estudiando el máster de espiritualidad ignaciana en Comillas, Luis ha profundizado en una intuición que querría que marcara su ministerio: ser “ministro de la consolación”. Es decir, ayudar a las personas a crecer en su camino de fe y en su encuentro con Dios. También expresa una llamada especial a vivir el sacramento de la reconciliación como un lugar desde el que mostrar “el rostro de un Dios” que es amor y misericordia, y ayudar a sanar falsas ideas de Dios.

También para Alex Escoda, estos meses de diaconado han sido un tiempo de descubrimiento. Nacido en Barcelona en 1991, Alex entró en el noviciado de la Compañía de Jesús en el año 2016. Su vínculo con los jesuitas se fue tejiendo sobre todo en su adolescencia y juventud en el Casal Loiola de Barcelona, donde la vida de grupo, el contacto con realidades de pobreza, el voluntariado y los Ejercicios Espirituales fueron configurando su camino vocacional.

Ahora, después de estos meses como diácono, Alex constata que este nuevo paso supone realmente un cambio. “Hasta la ordenación, la vocación es de algún modo más privada”, explica. En cambio, “con la ordenación, la vocación adquiere una dimensión pública muy fuerte”. Lo ha vivido especialmente en el servicio de los domingos, que han dejado de ser un día ordinario para convertirse en un espacio donde aparecen demandas y necesidades concretas de la comunidad. “Uno entiende que tiene un papel muy particular al servicio de la Iglesia y empieza a perder el control del propio tiempo y de quién te conoce”, afirma.

“Con la ordenación, la vocación adquiere una dimensión pública muy fuerte”

Alex llega a la ordenación sacerdotal con un deseo que le acompaña desde hace años, pero que este curso se ha ido llenando de imágenes muy concretas: poder ayudar en las confesiones en la parroquia, dar la unción a una persona querida o celebrar con sencillez la eucaristía de los días ordinarios. “Me ha costado más desear el día concreto de la ordenación”, reconoce. Por un lado, porque una celebración así puede tener un protagonismo personal que no encaja del todo con su talante discreto. Por otro, porque ha ido entendiendo que este día no es solo suyo. “Que haya presbíteros es una buena noticia en sí misma”, dice. Por eso, su deseo es que sea sobre todo “una celebración de Iglesia”, un espacio donde puedan encontrarse personas y sensibilidades diversas.

Actualmente, Alex vive en Boston, dedicado principalmente a los estudios, y los fines de semana colabora en una parroquia con una numerosa comunidad latina. Esta experiencia también le ha ayudado a formular qué querría ofrecer como sacerdote jesuita. Después de la marcha del jesuita que acompañaba a aquella comunidad, muchos le han preguntado si él se quedaría. “Cuando decía que sí, volvía la sonrisa”. Para Alex, esta pregunta expresa una necesidad profunda. Más allá de la persona concreta, dice, las comunidades reconocen que, a través de los sacramentos, la vida puede llegar a ser más plena y más parecida a la de Jesús. “Me gustaría ofrecer los sacramentos al Pueblo de Dios”, resume.

La celebración de las ordenaciones sacerdotales de Alex Escoda y Luis Argila, jesuitas, y Albert Moliner, escolapio, tendrá lugar el próximo sábado 13 de junio, en la iglesia de los jesuitas de la calle Casp de Barcelona.