Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, las entidades del sector social de los Jesuitas en Cataluña han puesto en valor una labor sostenida durante todo el año junto a mujeres en situación de vulnerabilidad o exclusión. Los espacios de formación, acompañamiento o participación comunitaria en nuestras entidades contribuyen a reforzar derechos, autoestima y vínculos, al tiempo que visibilizan las desigualdades que aún persisten.
En Badalona, por ejemplo, el proyecto FAR de la Fundació Salut Alta es mucho más que un espacio formativo. Este proyecto nació en 2011 para favorecer la inclusión social de muchas mujeres del barrio que, por diversas causas —desconocimiento de la lengua y del entorno, falta de empleo, ausencia de red familiar y/o social, situación jurídica irregular, dificultades económicas…—, se encuentran en situación de vulnerabilidad o exclusión social. A lo largo de estos años se ha convertido en un espacio de apoyo empoderador para las mujeres, un espacio de participación y una oportunidad de socialización y desarrollo personal en un entorno diverso y falto de vínculos comunitarios. Con motivo del 8 de marzo, el proyecto ha dado un paso adelante. El equipo de FAR ha participado en la programación de las Jornadas Comunitarias “¡Hablemos, compartamos, reflexionemos y luchemos juntas!”. Se trata de una propuesta que nace de la colaboración entre 6 entidades del barrio, el Casal Cívic i Comunitari y la Biblioteca para ofrecer actividades comunitarias con el fin de sensibilizar sobre la igualdad de género, reivindicar derechos y visibilizar las desigualdades que afectan a las mujeres.
También Migra Studium, en Barcelona, vive los días en torno al 8 de marzo como una expresión de una labor que forma parte de su día a día. Este año la entidad ha preparado actividades con todos los grupos para trabajar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres a partir de propuestas adaptadas a diferentes necesidades e intereses. En las aulas de lengua, las dinámicas invitan a reflexionar y expresarse desde la propia experiencia, ya sea mediante cartas, pancartas o actividades artísticas como collages, murales y dibujos. Además, el pasado 6 de marzo se ofreció un espacio especial para mujeres, pensado para compartir, cuidarse y reconectar con una misma y con las demás. A ello se ha sumado la actividad artística del grupo de Arteterapia, a la que se ha incorporado el alumnado de formación laboral. El conjunto de estas iniciativas convierte el centro en un espacio visible de reconocimiento, expresión y autoestima, donde las voces de las mujeres ocupan un lugar central.
Por su parte, en Lleida, Arrels Sant Ignasi ha querido poner el foco, en el marco del 8 de marzo, en la Unitat Dependent del Segrià, un recurso residencial dirigido principalmente a mujeres en tercer grado penitenciario, ubicado en una vivienda ordinaria del entorno comunitario y gestionado en convenio con el Departament de Justícia. Es un espacio pensado para acompañar procesos de reinserción e inclusión sociolaboral, ofreciendo apoyo educativo, terapéutico y social en una etapa clave de retorno progresivo a la comunidad. A través de talleres terapéuticos, espacios de vínculo, asesoramiento laboral, formativo y legal, y acompañamientos personalizados, se trabaja para fortalecer la autonomía, la autoestima y las competencias personales. Hablar de este recurso en el 8M es reconocer que muchas de las mujeres acompañadas por Arrels Sant Ignasi han vivido situaciones de violencia, precariedad y exclusión marcadas también por desigualdades de género. Reivindicar sus derechos y generar segundas oportunidades reales forma parte del compromiso de la entidad con una sociedad más justa. Además, en torno a esta jornada, los proyectos de Arrels Sant Ignasi han impulsado la actividad “Las mujeres importantes de nuestra vida”, un espacio en el que las personas acompañadas han podido reconocer y poner en valor a mujeres referentes en sus trayectorias vitales. Un gesto sencillo pero profundo que nos recuerda la fuerza de los vínculos y la importancia de visibilizar el papel de tantas mujeres a menudo invisibilizadas.
Experiencias como estas forman parte de una labor cotidiana y sostenida que atraviesa buena parte de la acción social de nuestras entidades: el acompañamiento a mujeres que afrontan situaciones de precariedad, soledad, barreras en el acceso a los derechos, violencia o exclusión. Desde contextos y realidades diversas, los proyectos que se llevan a cabo en cada territorio comparten una misma convicción: avanzar hacia una sociedad más justa pasa por generar espacios donde las mujeres puedan formarse, participar activamente en la vida social y comunitaria, fortalecer su autonomía y hacerse visibles.
Imágenes: Migra Studium i Fudació Salut Alta