Las instalaciones del centro universitario IQS (Universitat Ramon Llull) acogieron durante los días 22 y 23 de octubre la 4.ª Conferencia Internacional sobre Aporofobia, un encuentro que ha reunido a investigadores, representantes del sector público y entidades sociales de 12 países. La cita ha servido para radiografiar, desde la evidencia empírica, el derecho penal y la acción comunitaria, los mecanismos que perpetúan el rechazo, el desprecio y la criminalización hacia las personas en situación de exclusión.
La inauguración del congreso contó con las intervenciones de Salvador Borrós, director general de IQS; Sandra Blanch, directora de Colaboraciones y Alianzas para el Impulso Social de la Fundación ”la Caixa”, y Jesús Vilar, secretario general de la Universitat Ramon Llull. Borrós destacó el valor de la investigación universitaria para comprender la aporofobia: «Es un excelente ejemplo de cómo la investigación universitaria puede contribuir a comprender un problema social que a menudo resulta tan difícil de medir». Por su parte, Blanch subrayó que «la mirada que la sociedad proyecta sobre la pobreza también forma parte del problema y, por eso mismo, debe formar parte de la solución». Finalmente, Vilar felicitó a IQS por una iniciativa «que responde claramente a la vocación de compromiso social de nuestra Universidad» y destacó la voluntad de implicar a las instituciones de la URL y a las entidades sociales que trabajan directamente con las personas que sufren esta discriminación.
EINA 2026: Una radiografía pionera y el choque generacional
La presentación de la primera Encuesta de Indicadores Nacionales de Aporofobia (EINA 2026), desarrollada por AporoLAB, el Observatorio de Aporofobia de IQS con el impulso de la Fundación ”la Caixa”, fue uno de los momentos clave del congreso. Elaborada a partir de 6.000 entrevistas, esta investigación ofrece el primer mapa empírico a nivel estatal sobre cómo se percibe y castiga la pobreza en España.
Para Flavio Comim, decano de IQS School of Management y codirector del observatorio, el estudio confirma una deshumanización cotidiana. “La hipótesis es sencilla: cuando miramos a la gente pobre, vemos solo su pobreza, no vemos a las personas”, afirmó. Comim también llamó la atención sobre una de las conclusiones más incómodas del informe: el rechazo no proviene únicamente de las clases acomodadas, sino que “es muchas veces el propio pobre quien discrimina al que es más pobre que él”, una dinámica transversal constatada en esta investigación pionera.
El estudio pone además cifras al arraigo de estos prejuicios. La mitad de los encuestados, uno de cada dos, considera que las personas vulnerables “se acomodan y dependen de las ayudas públicas”. Sin embargo, uno de los resultados más sorprendentes del informe aparece al analizar las diferencias por edad: las personas jóvenes de entre 18 y 24 años muestran actitudes de rechazo hacia las personas en situación de pobreza notablemente más pronunciadas que las mayores de 65 años.
“Tienen un estereotipo casi cuatro veces más negativo que las personas mayores”, advirtió el codirector de AporoLAB Mihály Borsi, para quien la encuesta cumple el primer objetivo de encender las alarmas. “Nos confirma empíricamente que hay un problema; ahora el trabajo más difícil será investigar sus causas”, apuntó.
La radiografía del rechazo revela también brechas marcadas por el género y el nivel formativo. Según Pilar Muro, coordinadora de Investigación del observatorio, los hombres y los perfiles con menor formación atribuyen de forma sistemática más rasgos negativos a las personas sin recursos, como pereza o falta de principios éticos. “El problema de raíz sigue siendo la mirada social hacia el otro, por eso nuestro lema como observatorio es tan directo: ‘Mira a los ojos, no a la pobreza’», quien apeló a una transformación cultural urgente que devuelva la dignidad al individuo.
La trampa de la meritocracia y la humillación diaria
La conferencia inaugural corrió a cargo del Profesor Olivier De Schutter, relator especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, quien cuestionó las políticas sociales que responsabilizan a las personas en situación de pobreza de sus propias dificultades.
De Schutter advirtió de los peligros de una sociedad que atribuye el éxito económico únicamente al esfuerzo individual. Esta creencia lleva a justificar la riqueza de quienes tienen más recursos y a culpabilizar a quienes viven en situación de pobreza. “Se las somete a una experiencia diaria de humillación porque la sociedad las considera seres humanos menos valiosos”, denunció.
El relator también defendió la necesidad de escuchar a las personas que viven en situación de pobreza e incorporarlas al diseño de las políticas públicas, reconociendo el valor de su experiencia. “Los verdaderos expertos no somos personas como yo, que solo escuchamos. Los verdaderos expertos son quienes han pasado por la pobreza y conocen exactamente los obstáculos reales”, afirmó.
Inmigración y bulos: la doble penalización
La economista Carmen Herrero catedrática emérita de Economía de la Universidad de Alicante, investigadora del Ivie y académica de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, presentó una herramienta matemática basada en la teoría de la elección social y el “velo de la ignorancia” para medir con precisión las percepciones ciudadanas.
Herrero denunció que los inmigrantes sufren una doble estigmatización, aporofobia y xenofobia, agravada por la desinformación. En España, la población percibe que un 24 % de los habitantes son extranjeros cuando en realidad representan el 15 %, y más de la mitad cree falsamente que hay más inmigrantes irregulares que regularizados, cuando la irregularidad no supera el 10 %. “Es paradójico: los inmigrantes son imprescindibles para evitar el colapso demográfico de nuestro sistema, pero son mucho más pobres que nosotros y encima sufren el rechazo social”, remarcó.
Justicia penal: un 90% de infradenuncia y agresores menores de edad
Sara Buquerín Pascual, de la Oficina Nacional de Lucha contra los Delitos de Odio (ONDOD) del Ministerio del Interior, introdujo en esta jornada la perspectiva policial y jurídica. Buquerín destacó el gran agujero negro de estas agresiones: el 90 % de las víctimas no llega a denunciar por miedo, desconocimiento o desconfianza.
Los datos policiales sobre los delitos de aporofobia también ponen el foco en la población joven. Así, en los delitos de aporofobia investigados en 2025, el 100 % de los agresores fueron varones, el 80 % tenía menos de 26 años y más de la mitad eran menores de edad. Buquerín repasó casos paradigmáticos, como el asesinato de una mujer en un cajero de Barcelona en 2005, que impulsaron la reforma del Código Penal en 2021 para reconocer la aporofobia como agravante específico frente a una violencia que sigue siendo eminentemente física y callejera.
La mirada del tercer sector en Barcelona y la hospitalidad comunitaria
El congreso también aterrizó en la realidad local con la investigación de Elva Ramos-Monge, Marcela Garza y Adrià Baiget, investigadores de La Salle-URL. En su comunicación “Aporophobia in Barcelona: voices and perspectives from civil society organisations”, analizaron los testimonios de las organizaciones sociales que asisten a diario a las personas sin hogar en la capital catalana, y remarcaron la necesidad de coordinar la investigación académica con la experiencia sobre el terreno para visibilizar las agresiones cotidianas y el estigma que sufren en la ciudad.
En esta misma línea de acción social se situó la aportación de Sant Joan de Déu Serveis Socials, institución que atiende anualmente a 2,7 millones de personas vulnerables. Su directora de atención, Teresa Bermúdez, reivindicó la hospitalidad radical frente a una sociedad cada vez más individualista. “La hospitalidad no es dar limosna, es hacer sitio a quien ha quedado fuera de lugar y situar la dignidad de la persona por encima de cualquier otra consideración moral”, defendió.
“El odio no aparece de golpe; se inicia de forma sutil con pequeños prejuicios y con la indiferencia, alertó Diana Casellas, responsable de sensibilización de la entidad. Para combatirlo, la clave reside en reconstruir la comunidad y recuperar el contacto directo entre las personas”, insistió.
Tras dos jornadas de debate y 44 ponencias científicas de diversas disciplinas, la conferencia concluyó con un llamamiento a las administraciones públicas y a la sociedad civil para combatir la segregación social, cuestionar los discursos que culpabilizan y penalizan a las personas en situación de pobreza e impulsar la prevención de la aporofobia desde las aulas y los espacios comunitarios.
La 4.ª Conferencia Internacional sobre Aporofobia ha sido organizada por IQS junto a otros centros de la Universitat Ramon Llull (Esade, La Salle, Blanquerna, Institut Borja de Bioètica, Fundació Vidal i Barraquer y ESDI), entidades sociales como Cáritas, Fundació Arrels, Fundació Pere Tarrés, Jesuitas Social y Cristianisme i Justícia, con la colaboración de la Fundación ”la Caixa”.
Texto e imágenes: IQS